Quimper y Concarneau



Quimper

Su nombre deriva de la palabra bretona kemper, que significa "confluencia", ya que se asienta en el lugar donde se unen los pequeños ríos Odet y Steir, atravesados por puentes con flores en casacada.



El casco antiguo, casi todo peatonal, se concentra alrededor de la catedral, en la orilla norte del Odet, y queda por debajo del monte Frugy, en la orilla sur. La mayoría de las antiguas casas con entramado de madera están en el estrecho triángulo formado por Place Mécard, Rue Kéréon, Rue des Gentilhommes y su continuación, Rue du Sallé, hasta Place au Beurre. La catedral de St. Corentin tiene una peculiaridad, su ábside no está alineado con la nave central, sino que hace un ángulo hacia la izquierda, dicen que simboliza la cabeza de Cristo mientras moría en la cruz.




En cuanto a la gastronomía, este día nos fiamos totalmente de nuestra guía (Lonely Planet, Francia) porque hasta este momento no nos había fallado y reflejaba muy fielmente la realidad, tanto en alojamientos como en restaurantes. Así que a la hora de la merienda nos acercamos al Bistro á Lire, una librería-restaurante-salón de té. Muy chiquitín pero con encanto, para pasar la tarde entera con un buen libro, una gran taza de café y un pedazo de tarta casera, mmmmmm!.
Para cenar optamos por la Creperie du Sallé, un sitio genial y auténtico, con cortinas de encaje en las ventanas, mostradores de madera, platos bretones pintados en las paredes. Buenísimo!!!






Concarneau

A 24 km al sur de Quimper está Concarneau, en la desembocadura del río Moros. La parte más bonita es la ciudadela amurallada o Ville Close.
Concarneau es un ejemplo de fortificación defensiva construída por Vauban. Trabajó como ingeniero militar durante el reinado de Luis XIV, revolucionando tanto el diseño de fortalezas como las técnicas de asedio. Construyó 33 ciudadelas para defender las fronteras de Francia. La mayoría de ellas con forma de estrella y rodeadas por fosos.




La ciudad amurallada se encuentra en una pequeña isla unida a la Place Jean Jaurés por un puente peatonal. Se entra en la Rue Vauban, en esta calle no hay que perderse La Torchette. Es una biscuiterie decorada por esculturas de chocolate, donde comprar un montón de dulces típicos y merengues gigantes!



Como veis todo es peatonal, las casas de piedra, reconvertidas en tiendas, galerías y restaurantes. Os recomendamos La Porte au Vin, comimos genial, menú típico bretón: sopa de pescado, sardinas asadas, Nuez de St Jaques (vieira) y por supuestos quesos!





4 comentarios:

MARTA dijo...

ESTARÍAS TAN ORGULLOSA DE MÍ!!!! ME HE LEÍDO UN PAR DE TROZOS. LO DE LAS CALLES PEATONALES Y LO DE DONDE COMÍSTEIS SIGUIENDO LA GUÍA LONELY PLANET. LO VES? ME PODRÍAS HACER UN EXAMEN Y LO APROBARÍA, JE, JE...

UN BESO!!

Yolandabri dijo...

Me hablaron muxo de Quimper, xo no desde esta perspectiva... Weno, en verdad sólo me dijeron q había una banda de gaites, q era lo q interesaba al informador... Jiji. Muy wapas las fotos q se ven y muxa paciencia xa los comentarios y xa seguir actualizando... Se nota q os gusta viajar y q os enterais de todo cuando andais x ahí. Sigo apuntando sitios xa conocer ;)

Anónimo dijo...

Te recuerdo que la segunda foto la disparaste desde la puerta del Shepora donde me compré el perfume de Armani. Por cierto pedazo de portero cachas el que estaba en la puerta, y eso que Qimper parecía un sitio muy tranquilo!!!

BESUCOS

Anónimo dijo...

En Concarneau es super recomendable el restaurant La Cantina... a una cuadra del hotel Les Oceanides